En lo alto de los arrogantes rascacielos la calle era solo una idea apenas percibida, un lugar no climatizado donde gentes, sin más identidad que el testimonio de sus compras, se desplazaban en direcciones previsibles hacia áreas de negocio y competencia.
Desde las ventanas se veían volar diminutos pájaros por debajo de la mirada y el crecimiento era un valor reconocible: la altura y densidad de los grandes edificios colindantes lo determinaban.
Pero más allá de los pisos intermedios, siempre rodeados por nubes que evitaban contemplar paisajes innecesariamente humanos, el hormigón se sustentaba en verdes ladrillos de piel de manzana que poco a poco los insectos devoraban. Hubo un día en que todos levantaron orgullosos un piso más; aquel fue el definitivo.




I així ens va...Ai!
ResponderSuprimirEstà bé lo de la creueta dalt de l'edifici, per l'helicòpter, suposo. També hauria quedat bé una piscina, on es banyen en l'abundància els que han provocat aquesta crisi...
Abraçada
El dibujo me gusta, pero el texto más
ResponderSuprimirPero lo uno sin lo otro no sería lo mismo...
ResponderSuprimirBesos!!!