miércoles, 30 de abril de 2014

EL GRITO (TRAS EDVARD MUNCH)


Cuando gritas, se trastoca la correcta posición de cada cosa, el orden con que todo fue cuidadosamente dispuesto. Objetos sin duda inanimados pierden repentinamente su lugar en el espacio cotidiano, huyen nerviosos, confusos, desplazándose como microbios vistos al microscopio, en busca de un lugar donde sentirse a salvo. 
Y ¿qué decir de la estampida del aire, de los huracanes sin destino provocados por palabras, aullidos y lamentos?
Ya lo vio bien el maestro Munch. Pero todo ha de ser renovado, incluso el cataclismo de un grito.