viernes, 23 de mayo de 2014

UN MAL DÍA

un mal día

Si te encuentras con un mal día, esquívalo como sea. Lo reconocerás porque los malos días son pesados, deformes, pegajosos e incluso violentos. No tienen pies capaces de viajar por el aire ni cintura para bailar nada. 
Los malos días consumen como picada de vampiro. Si te atrapa uno, te sentirás como el asiento de un tren de cercanías, siempre sucio y soportando el desplome de una pesada y asfixiante carga tras otra, esperando que al fin la jornada acabe en una oscura vía muerta.  
Deshacerse de un mal día es una victoria tan difícil como heroica. Lo mejor es siempre evitar que te atrape, correr, esconderse..., lo que sea pero que el mal día pase de largo. Que continúe tan solo como merece.